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Hola, si es la primera vez que entras en mi blog, quiero comentarte que estamos contando una historia biográfica y por lo tanto, debes comenzar a leer por el artículo más antiguo. De lo contrario, la historia no tendrá sentido. Gracias por seguirnos.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

SORPRESA EN NOCHEBUENA

Como os comenté, había que organizarse por turnos durante las fiestas navideñas. Pero antes de seguir con mi historia....




El día antes de Nochebuena, llegaba a Madrid mi abuela, la bisabuela de Elena, acompañada de mi madre y mi padre.
Ella era la primera vez que se desplazaba para visitarnos. Apenas conocía a su bisnieta, ya que en Mallorca entró a la UCI en muy poquitas ocasiones. Le costaba entender esta enfermedad y le daba mucha pena no poder pasar más tiempo con Elena. Sus problemas de salud le impedían viajar más a menudo. Pero no quiso perderse las primeras navidades de su bisnieta. 

Cuando entró mi abuela en la habitación del hospital, se emocionó. Elena ya tenía nueve meses y ella la recordaba con tan solo dos. Aunque la veía en fotos, esto era muy distinto. Ahora la podía tocar, abrazar y besar. Que orgullosa se sentía... y que contenta. 

Al rato, le desconectaron la máquina como hacíamos cada día. Y nos fuímos de paseo las cuatro. Elena, mi madre, mi abuela y yo. En pocas ocasiones las familias pueden reunir cuatro generaciones a la vez, pues nosotras lo conseguimos. 


Más tarde volvimos al hospital, para conectar a Elena. Y nosotras nos marchamos a casa para descansar, había sido un día muy emocionante. No solo para mi abuela, sino también para mi. Mi abuela y yo estábamos muy unidas, era su nieta mayor. Fue la persona que me cuido durante años, mientras mi madre trabajaba. Y yo hacía meses que no la veía, aunque hablábamos por teléfono. 
Para mi, esos pocos días, me ayudaron mucho. Tenía conmigo a mi madre, a mi padre y a mi abuela, todos juntos a la vez. Faltaban mis hermanas, que no pudieron venir, para estar la familia al completo.

Mi marido paso todas las fiestas en Madrid, aprovechamos para pasar todos esos días juntos. Porque los fines de semana se pasaban volando.

Ya estábamos a 24 de diciembre, y como todos los días nos fuímos al hospital. Durante su parada, nos marchamos a casa con Elena. Allí estaba mi abuela, esperando, y pudo disfrutar de ella toda la tarde. Viéndola jugar, corretear por la casa con el caminador y contemplarla mientras hacía su siesta. 

Llego la hora de regresar al hospital. Cuando llegamos allí, a Juanjo y a mi , nos dieron una gran sorpresa. Las enfermeras nos tenían preparado un regalo de Papá Noel. Habían pedido permiso a los médicos para que Elena saliese a cenar con nosotros en esta noche tan especial, como es la Nochebuena. Nosotros nos quedamos de piedra, Elena iba a estar con nosotros en su primera cena de Navidad. No sabíamos como agradecerles lo que habían conseguido. Yo tenía una sensación de miedo y alegría, nos teníamos que ir con las dos máquinas. La máquina de nutrición parenteral apenas la sabía manejar, pero las enfermeras me explicaron un par de cositas antes de marcharnos. 
Después de cenar teníamos que regresar al hospital, para dejar a Elena a pasar allí la noche.

Mis familiares, que estaban en casa esperándonos para cenar no se imaginaban esta gran sorpresa. 

Cuando llegamos y nos vieron entrar con nuestra niña, todos empezamos a llorar de alegría. Iba a cenar con nosotros, su primera Nochebuena. La sentamos en una silla especial para bebes, y a cenar. Evidentemente ella no comería nada, pero su presencia colmaba de alegría nuestro pequeño salón. Sus murmullos, sus sonrisas y gestos, nos llenaban de tanto amor. 
Sobre las doce de la noche, nos marchamos al hospital a llevar a Elena para que descansase allí.

Nuestras amigas, las enfermeras, también se emocionaron cuando nos vieron llegar. El turno de noche, no sabía el gran regalo de Papá Noel que habíamos tenido. Dejamos a Elena dormidita y nos fuimos a descansar. A la mañana siguiente teníamos que llegar pronto al hospital. Porque Paquita, una de las auxilares, esperaría a que llegásemos para poder ver a nuestra niña como disfrutaba de su bañito, en el día de Navidad. Nos esperaba otro gran regalo.

Pasaron muy poquitas horas y ya estábamos de vuelta. Allí estaba nuestra niña desnudita, esperando su baño. ¡ Como le gustaba ! En un pequeño barreño de metal, chapoteando con el agua y salpicando a su alrededor.
 Había que ir con cuidado, no se podía mojar la entrada del Hickman (su vía central).

Pero Paquita, la dejaba jugar durante un buen rato.

Y después de este "super baño" nos marchamos juntos a comer, era el día de Navidad y había que celebrarlo, nuestra niña estaba con nosotros. Nadie se 
podía imaginar, que con las pocas esperanzas de vida que nos dieron al nacer, ella estuviese en estas navidades.

Con tanta emoción nos despedimos hasta la próxima semana, donde ya estaremos en la Nochevieja.






2 comentarios:

  1. Hola soy Inma, como siempre emocionada por tu historia. Y en estas fechas tan señaladas con la sensibilidad a flor de piel me ha gustado aun mas. Que maravilla poder disfrutar de ella en casa, con el sentimiento de que por fin podia ser una niña como otra lejos del hospital. Muy conmovedor. Felices fiestas!!

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  2. Gracias,Inma, por tus comentarios cada semana. Eso era lo que yo pretendía, que se sintiera como cualquier otro niño cuando no estaba en el hospital. Felices Fiestas y hasta el próximo miércoles.

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